31/03/2026- A pocos días del Viernes Santo, la comunidad de la
Iglesia Nuestra Señora de Fátima, en el barrio El Nazareno de Petare, afina los
últimos detalles de lo que se ha convertido en una tradición con cuatro décadas
de historia: el Viacrucis Viviente. Más que una representación, se trata de un
profundo testimonio de fe que este 2026 celebra su edición número 40.
Un legado de fe y comunidad
Desde 1986, esta actividad ha reunido a generaciones de fieles en torno a la
pasión, muerte y resurrección de Cristo. Lo que comenzó como una obra teatral
se ha consolidado como una poderosa herramienta de evangelización. "Este
año es el viacrucis número 40. Desde 1986 estamos trabajando en esta actividad
que no solo es una obra sino una evangelización a través del teatro como
herramienta", destacó el Padre Alexis Montesino, párroco de la iglesia.
El mensaje: La entrega como enseñanza
La importancia de esta representación radica en la entrega de sus
protagonistas. Aproximadamente 60 jóvenes de la comunidad parroquial (40 en roles
principales y 20 en roles secundarios) han venido preparándose desde enero, no
solo en lo actoral, sino también en lo espiritual. Este proceso refleja la
enseñanza central de la Semana Mayor: el sacrificio, la unidad y el compromiso
con el prójimo.
Un recorrido con simbolismo
La obra comenzará a las 3:00 pm, conocida como la hora de la Pasión de
Cristo, partiendo desde la calle Bolívar de El Nazareno. La procesión escénica
se trasladará hasta El Obelisco y concluirá en el parque religioso El Morro,
donde se escenificará la crucifixión. Paralelamente, el equipo de vestuario y
escenografía ha trabajado desde principios de 2026 para garantizar una puesta
en escena que dignifique la tradición.
Convocatoria y significado
Se espera la asistencia de cientos de habitantes de Caracas, así como la
presencia de medios de comunicación y figuras públicas. La invitación es a
presenciar no solo una obra teatral, sino un acto de fe que, después de 40
años, sigue recordando a las nuevas generaciones el valor de la reflexión, la
esperanza y la renovación espiritual.
La historia del Viacrucis Viviente de Nuestra Señora de Fátima enseña que la
tradición y el arte pueden ser vehículos eficaces para transmitir valores
espirituales. En un contexto como el del municipio sucre, el esfuerzo colectivo
de estos jóvenes demuestra que la fe sigue siendo un pilar fundamental de
identidad, resiliencia y unión comunitaria.
Joshua Piña.